-No creo que sea fácil mi Teniente, sinceramente no lo creo.
-Cállate Cordobilla y agache la cabeza. ¿Los ves ya?
-Yo no veo nada mi Teniente. Estoy harto de mirar el agua. Me estoy mareando, cómo se le ocurrió a usted aceptar que sólo cuatro personas pudiésemos vigilar una nave de casi cien metros de eslora. Hasta el ciclomotor se ha averiado y ya no arranca de tanta humedad.
-¡Que no me llames más Teniente, que ya no soy Teniente! Eso fue en las Malvinas y en Iraq ¿O no te enteraste que me obligaron a pedir la dimisión por lo de los perros?
-Estoy agotado mi Teniente. Nunca pensé que este trabajo fuese tan duro. No veo nada, lo mismo han muerto todos de disentería que los tenemos encima mi Teniente.
-Pero si acabamos de verlos en el radar, esa lancha tiene que andar muy cerca.
-¿Y si han parado el motor mi Teniente?
-¿Cómo dices? Que han parado al motor, pues eso va a ser. Corre y despierta a Yatmasani y Randall. Corre, que los tenemos a bordo.
-¿Pero qué coño le pasa a usted hoy mi Teniente, se ha vuelto loco?
-¡Corre, corre!Cordobilla miró al albino y pudo más la obligación para con su viejo oficial que la cordura que éste pudiera tener y saltó sobre el scooter Honda hasta la proa. Presionó el starter y casi milagrosamente arrancó. Este detalle le devolvió la sonrisa.
-¡No enciendas la luz Cordobilla, ni se te ocurra encender la luz!
-Joder, lo que faltaba, ahora sin luces, espero que no estén faenando porque el golpe que me puedo dar será de la hostia. ¿Quién me llamaría para este trabajo?
Mientras tanto, desde la lancha, 4 sigilosas sombras escalaban por el aparejo hasta el Alakrana.
martes, 1 de diciembre de 2009
lunes, 30 de noviembre de 2009
VENÍA DE HABER PISADO UNA MIERDA EN EL JARDÍN
Venía de haber pisado una mierda en el jardín, una de las que nunca se vuelven duras. No estaba para bromas. Durante gran parte de la mañana la pasó esperando en la sala de espera. Y tanto que esperó, como que el médico no acudió a consulta. Por eso, cuando se descalzó para entrar en la casa, con aquel pestazo, la vecina de arriba se hizo la encontradiza, esa pesadilla de persona estirada, agria, que tras escrutarlo como a un delincuente, se giró en una losa y comenzó su eterna canción. Pedro Navaja ladrón de esquina, quien a hierro mata…
-¿Y ahora con qué quito yo la mierda ésta? Mientras buscaba en el cajón de los cubiertos.
No estaba para bromas y en ese preciso momento sonó el teléfono. Sin pantalones porque también se los había manchado por los bajos y sin calcetines ya que todo le apestaba, descolgó el aparato.
-Diga.
-Buenas tardes. ¿Puedo hablar con don Sebastián Antúnez?
-¿Para qué lo necesita?
-Llamo de Telefónica, mi nombre es Elisenda Tabaré, tengo una propuesta ventajosa para él. ¿Se puede poner por favor?
-Soy Sebastián, dígame.
-Mire, en nuestros archivos figura usted como un cliente antiguo y Telefónica desea compensarle por su fidelidad.
-¿Y cómo quiere usted que la mire señorita, si me está hablando por teléfono, llámeme por Skype?
-Es una forma de hablar señor.
-Vale, qué tiene que ofrecerme.
-Pues como le decía Telefónica está revisando sus archivos y nos ha encargado que informemos a sus clientes más fieles, usted está entre ellos. Hemos comprobado que tiene un consumo medio de unos 70 euros al mes, tarifa plana y ADSL incluidos. De modo que sin ningún requisito por su parte, la compañía desea hacerle un descuento para siempre y sin compromiso por su parte del 20% del consumo mensual. ¿Qué le parece don Sebastián?
-Pues que no me lo creo.
-Es normal lo que dice, pero le llamamos personalmente para explicarle esta promoción. Como usted sabe, las ofertas se realizan habitualmente a los clientes nuevos y, siguiendo las indicaciones de la tormenta de ideas trimestral que han propiciado los agentes sociales, la compañía ve con buenos ojos fomentar algo que hasta ahora no se hacía nunca, trabajar en ampliar la cartera de clientes, sin olvidar a quienes con su fidelidad, hacen que la empresa funcione.
-Oiga, no estoy para cuentos chinos. Acabo de pisar una mierda.
-¿Y ahora con qué quito yo la mierda ésta? Mientras buscaba en el cajón de los cubiertos.
No estaba para bromas y en ese preciso momento sonó el teléfono. Sin pantalones porque también se los había manchado por los bajos y sin calcetines ya que todo le apestaba, descolgó el aparato.
-Diga.
-Buenas tardes. ¿Puedo hablar con don Sebastián Antúnez?
-¿Para qué lo necesita?
-Llamo de Telefónica, mi nombre es Elisenda Tabaré, tengo una propuesta ventajosa para él. ¿Se puede poner por favor?
-Soy Sebastián, dígame.
-Mire, en nuestros archivos figura usted como un cliente antiguo y Telefónica desea compensarle por su fidelidad.
-¿Y cómo quiere usted que la mire señorita, si me está hablando por teléfono, llámeme por Skype?
-Es una forma de hablar señor.
-Vale, qué tiene que ofrecerme.
-Pues como le decía Telefónica está revisando sus archivos y nos ha encargado que informemos a sus clientes más fieles, usted está entre ellos. Hemos comprobado que tiene un consumo medio de unos 70 euros al mes, tarifa plana y ADSL incluidos. De modo que sin ningún requisito por su parte, la compañía desea hacerle un descuento para siempre y sin compromiso por su parte del 20% del consumo mensual. ¿Qué le parece don Sebastián?
-Pues que no me lo creo.
-Es normal lo que dice, pero le llamamos personalmente para explicarle esta promoción. Como usted sabe, las ofertas se realizan habitualmente a los clientes nuevos y, siguiendo las indicaciones de la tormenta de ideas trimestral que han propiciado los agentes sociales, la compañía ve con buenos ojos fomentar algo que hasta ahora no se hacía nunca, trabajar en ampliar la cartera de clientes, sin olvidar a quienes con su fidelidad, hacen que la empresa funcione.
-Oiga, no estoy para cuentos chinos. Acabo de pisar una mierda.
Y EN ESO LLEGÓ FIDEL
Rompían mansamente las olas sobre el malecón. La farola estaba apagada. Winston Fernández encarnaba su anzuelo con tiritas de la piel del pollo que su suegra había guisado ayer con fríjoles. Sabía que no era muy buena carnada pero no tenía otra y la expectativa de tirarse toda la noche acalorado en su cuarto no le apetecía.
El malecón de La Habana se iba poblando de parejas. A pocos metros suyos dos homosexuales preparaban apresuradamente una balsa con dos cámaras de una guagua, tableros y cuerdas. De ven en cuando, lo miraban por si aparecía por allí alguien de la Comisaría. Winston no les prestaba la menor atención. Tras de sí, una oxidada escultura del Che también le miraba la nuca. Ya hacía tiempo que nadie reparaba en quienes pretendían fugarse de la isla. Miami no les aceptaba.
-¿Pican? Preguntó una jinetera mulata. Él se volvió y la miró. Winston nunca miraba a las jineteras de arriba hacia abajo como se dice coloquialmente, sino que se quedaba con los ojos muy fijos en sus culos. No estaba mal, pensó, para inmediatamente responderle.
-La primera has sido tú compañera. Pero no se presenta mal la noche. ¿Trabajas también hoy?
-Todo por la revolución. Por cierto qué pones hoy de carnada.
-Piel de pollo que guisó la vieja. Contestaba esto, mientras lanzaba al hueco oscuro del agua, únicamente iluminado de vez en cuando por el haz de luz del faro.
-Comemieldas. Dijo la jinetera, sentándose cerca de él y buscando en su bolso una caja de cerillas. Sacó dos cigarros y ofreció uno a Winston quien tras mirarlo, girarlo, palparlo convenientemente y luego olerlo, lo acercó a las manos de ella, para que lo prendiese.
-Muy bueno compañera, muy bueno. Un buen cigarro, el fresco de la noche, la farola apagada y el rumor de las olas. ¿Se puede pedir más?
-Yo únicamente ofrezco calidad, se los cambié a uno de Barcelona que vino aquí la semana pasada. Los compré en la Cooperativa de Cigarreras cerca del El Vedado pero el tipo me los regaló. Era buena persona, los cigarros y 40 dólares.
-La guita la habrás guardado supongo. Preguntó Winston.
-Cambié el dinero a pesos cubanos y he cambiado la fresquera. Me sobró algo e invité a dos amigas a un helado en La Habana Vieja, también nos tomamos un café.
-A eso le llamo yo una inversión de futuro Hemilce, toda una inversión de futuro.
Y en eso llegó Fidel.
El malecón de La Habana se iba poblando de parejas. A pocos metros suyos dos homosexuales preparaban apresuradamente una balsa con dos cámaras de una guagua, tableros y cuerdas. De ven en cuando, lo miraban por si aparecía por allí alguien de la Comisaría. Winston no les prestaba la menor atención. Tras de sí, una oxidada escultura del Che también le miraba la nuca. Ya hacía tiempo que nadie reparaba en quienes pretendían fugarse de la isla. Miami no les aceptaba.
-¿Pican? Preguntó una jinetera mulata. Él se volvió y la miró. Winston nunca miraba a las jineteras de arriba hacia abajo como se dice coloquialmente, sino que se quedaba con los ojos muy fijos en sus culos. No estaba mal, pensó, para inmediatamente responderle.
-La primera has sido tú compañera. Pero no se presenta mal la noche. ¿Trabajas también hoy?
-Todo por la revolución. Por cierto qué pones hoy de carnada.
-Piel de pollo que guisó la vieja. Contestaba esto, mientras lanzaba al hueco oscuro del agua, únicamente iluminado de vez en cuando por el haz de luz del faro.
-Comemieldas. Dijo la jinetera, sentándose cerca de él y buscando en su bolso una caja de cerillas. Sacó dos cigarros y ofreció uno a Winston quien tras mirarlo, girarlo, palparlo convenientemente y luego olerlo, lo acercó a las manos de ella, para que lo prendiese.
-Muy bueno compañera, muy bueno. Un buen cigarro, el fresco de la noche, la farola apagada y el rumor de las olas. ¿Se puede pedir más?
-Yo únicamente ofrezco calidad, se los cambié a uno de Barcelona que vino aquí la semana pasada. Los compré en la Cooperativa de Cigarreras cerca del El Vedado pero el tipo me los regaló. Era buena persona, los cigarros y 40 dólares.
-La guita la habrás guardado supongo. Preguntó Winston.
-Cambié el dinero a pesos cubanos y he cambiado la fresquera. Me sobró algo e invité a dos amigas a un helado en La Habana Vieja, también nos tomamos un café.
-A eso le llamo yo una inversión de futuro Hemilce, toda una inversión de futuro.
Y en eso llegó Fidel.
domingo, 29 de noviembre de 2009
En realidad, prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire.
Como frase me parece impecable.
RUMBO A MADEIRA
Según informa nuestra enviada especial Mrs. Geneva Marcus, a bordo de Lockheed AH-56A Cheyenne (primer helicóptero de escolta y ataque armado del mundo) facilitado por la U.S. Force, el individuo que se está volviendo muy popular, apodado El Blogguerro, rema en una patera rumbo a Madeira.
Según reporta Geneva Marcus, El Bloggerro ha colocado una antena en la mínima proa de su embarcación y, rema de espaldas, como se acostumbra en este tipo de embarcaciones, ayudado de un espejito que, al parecer, se ha colocado en la gorra con propaganda de Mariscos Romerijo y, una X fluorescente, pintada de mala manera con el resto de una lata de carretera para facilitar su localización desde el aire.
Desde el helicóptero, se le han facilitado medios de comunicación y rumbos que el navegante ha rechazado. A bordo, además de un saco de dormir y algo de acopio de agua, varias bombonas de butano del tamaño más pequeño, de las llamadas de Camping GAZ que intercambia para guisar sus caballas con fideos y alumbrarse, viajan dos pastores alemanes, uno de ellos en su transportín y con una manta cubriéndolo.
No sin dificultad, el navegante nos ha hecho saber, que una vez arrive a Madeira se pensará si su perro Rango Levante soportaría la navegación definitiva hasta los Estados Unidos.
The New York Times seguirá informando sobre este hecho.
Según reporta Geneva Marcus, El Bloggerro ha colocado una antena en la mínima proa de su embarcación y, rema de espaldas, como se acostumbra en este tipo de embarcaciones, ayudado de un espejito que, al parecer, se ha colocado en la gorra con propaganda de Mariscos Romerijo y, una X fluorescente, pintada de mala manera con el resto de una lata de carretera para facilitar su localización desde el aire.
Desde el helicóptero, se le han facilitado medios de comunicación y rumbos que el navegante ha rechazado. A bordo, además de un saco de dormir y algo de acopio de agua, varias bombonas de butano del tamaño más pequeño, de las llamadas de Camping GAZ que intercambia para guisar sus caballas con fideos y alumbrarse, viajan dos pastores alemanes, uno de ellos en su transportín y con una manta cubriéndolo.
No sin dificultad, el navegante nos ha hecho saber, que una vez arrive a Madeira se pensará si su perro Rango Levante soportaría la navegación definitiva hasta los Estados Unidos.
The New York Times seguirá informando sobre este hecho.
BLOGGUERO Y BLOGGUERRO
Un bloggero es alguien que participas en los bloggs.
Un blogguerro es un gamberro de los bloggs.
¿A qué tribu perteneces tú?
Un blogguerro es un gamberro de los bloggs.
¿A qué tribu perteneces tú?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)