miércoles, 6 de julio de 2016
EL PERIÓDICO DEL SEÑOR TRANQUILO
Aquella persona era el arquetipo de la tranquilidad y la quietud, puro sosiego, flemático, calmado, paz en mitad de la serenidad, apacible, plácido, imperturbable, silencioso y seguro. Raramente le afectaba la agitación, la ansiedad, los aprietos, la comezón o confusión y el recelo unido a la desazón, huía de las emociones, impaciencias, incertidumbres, inquietudes o intranquilidades porque le producía un profundo malestar que llegaba al miedo o al nerviosismo, destruyendo su paciencia y perturbándolo a pesadillas y preocupaciones que lo arrastraban incluso al remordimiento, aniquilando su reposo y dando paso a resquemores, temores y zozobras.
Por eso no quería salir a la calle a comprar el periódico, temía alarmarse, asustarse, atemorizarse, acoquinarse, aterrarse y sobre todo recelar, sospechar y dudar. Las dudas no son buenas repetía, mientras elevaba su taza de menta-poleo algo fría y miraba con los ojos entornados a través de la cortina veneciana de su minúsculo salón. Recordaba que sobre veinte o veinticinco años antes, casi dudó una vez y qué consecuencias tan graves le produjo, tenía que decidirse entre seguir en su ático o alquilar el bajo del edificio, ya que el ascensor se había averiado y costaba repararlo una cuantía onerosa, enojosa, dispendiosa y abusiva, por no hablar de cara, que también, así que tras pensarlo 9 meses, 18 días, 43 minutos y 7 segundos, cuando había ya tomado una determinación, unos golpes en la puerta, seguido de los hachazos de los bomberos, se lo llevaron al bajo, desde entonces ni abría las ventanas, tampoco encendía la luz y muy raramente abría la puerta, porque de hacerlo para ir a comprar el periódico, quizás le volviesen los terrores, los sustos y las alarmas.
martes, 28 de junio de 2016
LA GLORIA
Tras demasiados años pensando qué hacer con mi vida, hoy he decidido que seré torero, torero famoso. No penséis que voy a perder el tiempo siendo primero esos que llaman banderillero, aunque el arte de las banderillas lo domino absolutamente, debutaré en Sevilla, qué digo en Sevilla, en Madrid, ¿En Madrid) No, tampoco en Madrid, en Méjico, en la capital federal, debutaré con 9 toros.
Estoy seguro que triunfaré, llevaré en mi cuadrilla a lo mejorcito de la profesión y que hayan ensayado mucho eso de devolver al público los sombreros a los caballeros y los sujetadores a las señoras.
Triunfaré. Estoy seguro.
-¿Y con el 3-21 qué hacemos doctor?
-Electroshock primero y luego ducha helada como siempre.
miércoles, 1 de junio de 2016
AJEDREZ Y TABACO
Me gusta pero no lo juego, me retiré y os explico la razón, seguro que comprenderéis mi decisión. Sí, antes jugaba al ajedrez, perdía casi siempre, esa es otra de la razones por las que no he jugado más. Por entonces solía acudir a jugar al piso de un amigo que vivía en un sexto, empedernido fumador. Estábamos jugando, haciendo tiempo para que llegase las diez y media de la noche que era la hora de recoger a la parienta que curraba en un hospital, allí estábamos con la habitación llena de humo y los cuatro niños de mi amigo por allí jugando sin molestarnos. De vez en cuando, miraba la hora para que no se me hiciera tarde y sin piedad mi amigo me iba dando jaque tras jaque, sin que me importase demasiado. El humo inundaba la habitación y como los niños estaban jugando en el salón, el humerío colonizaba todo el piso y entonces le dije a mi amigo: -¿No te parece que aquí hay demasiado humo? Se encogió de hombros y encendió otro Fortuna y así cigarrillo tras cigarrillo por su parte, mientras que por la mía perdía una y otra vez. Llegó la hora de salir para acercarme al hospital, me despedí y al abrir la puerta de la vivienda üna gran bocanada de humo me dio en la cara, era tan espesa que la cerré de golpe. Lo llamé para decirle que debía plantearse dejar de fumar porque hasta en el rellano llegaba el humo, no se veía ni la puerta del ascensor. Mi amigo se sorprendió y acudió a la puerta, la abrió y se quedó pálido. LLamó a los niños y cogió de la mano a dos y me dijo que hiciera lo mismo, subimos al ático por las escaleras, no podíamos ver nada, las manos me sudaban, los niños tan pequeños mantenían el tipo. Una vez en el octavo, vimos a un par de personas protestando ante la puerta de la azotea y nadie tenía la llave.
Confieso que hasta ese momento no entendía nada, tanto humo, tanto humo, vivía algo parecido a una broma pesada y en ese momento mi amigo dijo que estuviese atento. ¿Atento a qué? -Pregunté. ¡Al incendio coño! ¿Qué incendio, dónde está el incendio? Y en ese momento supe que estaba en el piso octavo de un edificio donde uno o más pisos estaban ardiendo, supe también que estaba en el octavo junto a la puerta de la azotea y no teníamos llave ni ésta estaba provista de mecanismo de apertura de emergencia. Así iniciamos ambos con un niño en cada mano la imposible bajada de 8 pisos de escaleras, sin ver nada, casi sin respirar y con las manos sudorosas que hacían que los niños se me escapasen y en la impotencia, me agachaba para una y otra vez recuperarlos, escalón a escalón, paso a paso, cuando estábamos en el sexto rellano, un fuerte chorro de agua me alcanzó en la cara y ya en el quinto contemplando las llamaradas que salían de las puertas, el pánico se apoderó de nosotros, sacando fuerzas de flaqueza, sin poder ver nada únicamente el agua que a cada descansillo nos devolvía a la realidad se confundían con la espuma que inundaba rellanos y escalones, el inmenso calor y el trastabilleo continuo con las mangueras que los bomberos habían conseguido subir y para colmo, el griterío de la gente. Seguíamos sin ver nada y además resbalábamos por la espuma del suelo, el agua bajaba las escaleras a mayor velocidad que nosotros. Los niños se portaron muy bien. Así hasta que conseguimos salir a la calle sin víctimas que reseñar.
Una vez a salvo me despedí de mi amigo y sus niños a los que profeso un cariño inquebrantable, mojado me dirigí al coche para ir a recoger a mi esposa que esperaría a la puerta del hospital, cuando iba a abrir la puerta de mi vehículo acerté a ver que estaba allí mi madre y mis hermanas. Mi madre me dijo que tuviese cuidado que había un fuego.
domingo, 29 de mayo de 2016
OTRO RELATO INSENSATO DE CUMPLE
Señora lamento decirle que su niño tiene poca masa gris. -Dijo el doctor cruzando los brazos tras el despacho. El pequeño no será demasiado inteligente.
-Pues mire doctor, no me esperaba eso de usted después de haber esperado más de una hora en la sala, acabo de entrar y ya me ha dado un disgusto.
-No es un disgusto señora, es un diagnóstico.
lunes, 9 de mayo de 2016
MICRORRELATO INSENSATO
-¿Pero qué haces hundiendo el Mac en la bañera con lo que te ha costado?
-Calla, me han dicho que así puedo ahogar al de los cartelitos de Facebook.
-Ah, si es así déjame que te ayude... Por cierto ¿no estará enchufado?
GONZÁLEZ
El inspector visita el instituto público y acompaña al profesor de Ciencias Sociales en su clase.
-Sr. Inspector es para nosotros un gran honor tenerlo aquí, le ruego pregunte a cualquier alumno de la clase en la confianza que se sentirá complacido con nuestro método de enseñanza.
-Pues sí, le tomo la palabra. Vamos a ver, qué le parece si formulo mi pregunta al alumno que está sentado en la cuarta banca de la izquierda, el del pelo largo.
-El del pelo largo es González señor inspector. ¿González tiene algún inconveniente en responder a la pregunta o preguntas que tenga a bien nuestro inspector provincial de educación?
-En absoluto señor director. -Contestó González, repantigado sobre su silla minúscula y con una pierna sobre el pupitre. -Dispare señor inspector.
-¿Puede decirme las peores plagas que aquejan a la humanidad en la actualidad?
-Estaré encantado de contestarle señor inspector. La primera es el hambre que inexplicablemente todavía sufre más de un tercio del planeta.
-¡Muy bien González, muy bien! -Responde el inspector al melenudo. -La segunda por favor.
-Pues en segundo lugar es que se perpetúe la esclavitud y que los gobiernos no hagan nada.
-¡Bravo González, bravo!
-En tercer lugar, diré que es inadmisible que en un mundo globalizado, más de la mitad de la población de la tierra no tenga acceso ni a la educación ni a la salud, algo muy sencillo de conseguir si nos lo proponemos.
Tanto el inspector como el profesor se quedan boquiabiertos ante las respuestas del alumno González, repantigado en su pupitre y que responde displicentemente mientras contesta whatsapps.
-Ya le dije señor inspector que esta clase es magnífica, puede preguntarle a cualquiera y todos le sorprenderán por su aprovechamiento.
-En cuarto lugar está la libertad, no hay libertad si se pasa hambre, si se es esclavo, se es analfabeto o se está enfermo. La libertad es un bien preciado por todos los hombres y mujeres del mundo señor inspector. La libertad no es una palabra vacua que queda escrita en las Constituciones de los países, la libertad es el único camino posible señor inspector.
-¡Asombroso, extraordinario, ejemplar el conocimiento de este alumno de bachillerato público andaluz! ¿Le importaría decirme la quinta plaga que sufre la sociedad?
-Encantado, pero hay algo que me sume en el ostracismo señor director, me flagela y entristece.
-¿Qué es ello González?
-Una quimera, un sueño imposible...
-Dígalo González,
-Que ascienda el Cádiz.
ESTABA ALLÍ PARA INSULTARNOS
Nadie se lo esperaba de él, considerado como muy educado y amable pero así me lo contaron, esperó a que diesen las dos de la tarde y se dirigió a la plaza del Cabildo de Sanlúcar en domingo y recién inaugurado el horario de verano, sacó de la mochila el megáfono, recién comprado en una tienda que no era de chinos, fabricado en Holanda, le puso 8 pilas nuevas de las alcalinas, de las caras. Luego activó el botón de ON y acto seguido, se dirigió a las muchas personas que allí había para decirles: -He esperado mucho este momento, pero afortunadamente todo pasa y todo llega. La gente comenzó a prestarle atención, el del megáfono daba vueltas en círculos en actitud provocadora, profiriendo palabras y gestos harto desafiantes. Los niños dejaron de jugar, las madres corrieron a rescatar a sus pequeños, ciertos jóvenes con tatuajes en sus brazos fueron acercándose por si era necesario partirle la cara al del megáfono y de pronto, pegó un salto y se encaramó en el pretil de la fuente para decir:
-¡Miradme, miradme bien porque esto lo podréis contar a vuestros nietos! Seguidamente comenzó a desnudarse completamente mientras cantaba Sobreviviré de Mónica Naranjo, luego sacó un palo de selfie y se tomó varias fotos con su teléfono. Calló y tras insultar a todos los de la plaza, se lanzó de cabeza a la fuente vacía donde se desnucó.
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