Y entonces comenzó a caernos una débil llovizna. La sargento me miró y casi se empotró contra la pared para evitar mojarse.
En el Precinto todos la respetaban. ¿La respetaban o la temían, eso nunca lo he sabido? Lo único cierto es que cuando ella entraba todos callábamos y procurábamos disimular que estábamos trabajando. Pregunté. -Sargento. ¿Saldremos de ésta? Ella me miró como hacía habitualmente y no contestó.
Desde la emisora avisaron que la calle estaba cortada y esperaban nuestro aviso para asaltar el inmueble. Sullivan de un manotazo me quitó el micrófono. -Que nadie se atreva a entrar aquí os nos matan, Roger. Y Roger respondió la emisora para inmediatamente después, transmitir el aviso a todas las unidades desplegadas.
-A todos los patrulleros, 1025, 1025. Dos agentes acorralados y tiroteados, permanezcan atentos a sus indicaciones. Se envía helicóptero.
Oír lo del helicóptero me tranquilizó. -Qué hacemos Sargento Sullivan. Y ella volvió a callar. No me gustaba ese silencio que preludiaba algo muy grave.
Cerré los ojos. Y entonces ella me susurró: -Hudson cuenta tres y dispara al portal.
-¿Que pretende hacer?. Me ordenó callar con la mano y medio se incorporó.
No podía imaginarme que una mujer tan pequeña pudiese correr tanto. Yo disparaba como un poseso al portal mientras ella zigzagueaba esquibando la balacera. Una vez en el portal, arrojó una bomba de humo y se escondió. Del portal salieron dos hispanos que ella abatió certeramente. Su sangre fría no tenía parangón, sacó su teléfono móvil y me mandó un mensaje. Me puse nervioso con su timbrazo. No acertaba a saber dónde lo llevaba. Finalmente lo encontré y leí: HUDSON NO USES LA RADIO LLAMA BOMBEROS ARROJEN AGUA MÁXIMA PRESIÓN EDIFICIO.
Así resolvía los asuntos la sargento Sullivan.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
domingo, 27 de diciembre de 2009
LO DE COLGAR FOTOS EN LOS BLOGS NO ERA LO SUYO
-Esta es la tercera vez que se lo digo Serrano.
-Pero.
-Ni peros ni nada, que me tiene usted harto ya.
-Oiga que yo lo único que quise fue colgar una foto, lo que pasa es que no me aclaré para reducirla y salió muy grande, no es para tanto.
-¿Que no es para tanto, que no es para tanto? Se ha fijado usted que cuando se entra en su blog lo único que se ve es su cara y un pueblo con cuestas?
-Tampoco creo que sea para ponerse así Sr. Comisario.
-¡Que me tiene usted harto Serrano, me tiene hasta los cojones!
-Pues yo no lo veo así, qué quiere que le diga.
-Coño que se me quejan los otros, no paran de protestar.
La comisaría necesitaba una buena manita de pintura, el almanaque estaba todo pintarrajeado y en la silla, donde me sentaba, de madera y muy dura, alguien había marcado con una navajita: "El comisario es un capullo". Lo tapé inmediatamente con la mano y volví al ataque.
-Bueno y qué hago.
-¡Váyase al carajo Serrano!
No me quedaba más remedio que irme, cualquiera le pedía la grapadora antigua tan chula que tenía sobre la mesa, de modo que la cogí y me la metí en la cazadora.
-Pero.
-Ni peros ni nada, que me tiene usted harto ya.
-Oiga que yo lo único que quise fue colgar una foto, lo que pasa es que no me aclaré para reducirla y salió muy grande, no es para tanto.
-¿Que no es para tanto, que no es para tanto? Se ha fijado usted que cuando se entra en su blog lo único que se ve es su cara y un pueblo con cuestas?
-Tampoco creo que sea para ponerse así Sr. Comisario.
-¡Que me tiene usted harto Serrano, me tiene hasta los cojones!
-Pues yo no lo veo así, qué quiere que le diga.
-Coño que se me quejan los otros, no paran de protestar.
La comisaría necesitaba una buena manita de pintura, el almanaque estaba todo pintarrajeado y en la silla, donde me sentaba, de madera y muy dura, alguien había marcado con una navajita: "El comisario es un capullo". Lo tapé inmediatamente con la mano y volví al ataque.
-Bueno y qué hago.
-¡Váyase al carajo Serrano!
No me quedaba más remedio que irme, cualquiera le pedía la grapadora antigua tan chula que tenía sobre la mesa, de modo que la cogí y me la metí en la cazadora.
viernes, 25 de diciembre de 2009
LA SARGENTO SULLIVAN FUMABA LUCKY STRIKE
La sargento Sullivan frenó suavemente y aparcó en la acera contraria a la dirección facilitada por el Precinto. Buscó en la guantera sus gafas de espejos y se las puso. Abrió la puerta y miró hacia ambos lados de la calle, todo parecía normal excepto porque no veía a nadie y eso pasadas las 11 de la noche en San Antonio Lane era muy extraño. Me indicó que sacase las armas automáticas del maletero y me pusiese el chaleco antibalas, eso me preocupó.
Anduvimos por los alrededores de 341 y comprobamos que decenas de ojos nos miraban tras las ventanas, casi todas ellas con las luces apagadas. Hudson me dijo: -Ándate con cuidado, no pretendas hacerte el héroe, al menor ruido tírate al suelo y cúbrete. Instantes después una lluvia de balas salidas de repetidoras nos acribillaba.
Nunca he sudado más que ese día, sentía la tibia humedad bajándome por las piernas a la par que la garganta se me iba secando. La mancha de orina sobre el uniforme azul se hacía visible. Desde una ventana del tercer piso de la acera contraria tres negros bebiendo cerveza nos señalaban ostentosamente. Recordé que estaba en L.A. También las palabras de los instructores en la Academia cuando nos decían: -Un patrullero en un barrio de negros se convierte demasiadas veces en una diana.
-Sargento, Sargento ¿Dónde esta usted?
-Cállate. Contestó con voz casi inaudible, luego reptó con gran dificultad hasta mi. Miró mis pantalones y no dijo nada. Arrojó su paquete de Lucky Strike hacia la calle y nuevamente las repetidoras comenzaron a bramar.
-Sargento estoy avergonzado, no he podido evitarlo.
-Me lo temía. Dijo encendiendo el cigarrillo que previamente había cogido.
-Estamos en una trampa ¿funciona tu radio?
-¡Maldita sea! Dije. Mi primer día patrullando con usted y que me pase esto.
Sullivan dándole una bocanada a su Lucky dijo: -Más vale patrullero meado que patrullero muerto. Llama al Precinto y avisa para que corten la calle pero que no pase ningún policía, estamos en un matadero. Y así lo hice.
Anduvimos por los alrededores de 341 y comprobamos que decenas de ojos nos miraban tras las ventanas, casi todas ellas con las luces apagadas. Hudson me dijo: -Ándate con cuidado, no pretendas hacerte el héroe, al menor ruido tírate al suelo y cúbrete. Instantes después una lluvia de balas salidas de repetidoras nos acribillaba.
Nunca he sudado más que ese día, sentía la tibia humedad bajándome por las piernas a la par que la garganta se me iba secando. La mancha de orina sobre el uniforme azul se hacía visible. Desde una ventana del tercer piso de la acera contraria tres negros bebiendo cerveza nos señalaban ostentosamente. Recordé que estaba en L.A. También las palabras de los instructores en la Academia cuando nos decían: -Un patrullero en un barrio de negros se convierte demasiadas veces en una diana.
-Sargento, Sargento ¿Dónde esta usted?
-Cállate. Contestó con voz casi inaudible, luego reptó con gran dificultad hasta mi. Miró mis pantalones y no dijo nada. Arrojó su paquete de Lucky Strike hacia la calle y nuevamente las repetidoras comenzaron a bramar.
-Sargento estoy avergonzado, no he podido evitarlo.
-Me lo temía. Dijo encendiendo el cigarrillo que previamente había cogido.
-Estamos en una trampa ¿funciona tu radio?
-¡Maldita sea! Dije. Mi primer día patrullando con usted y que me pase esto.
Sullivan dándole una bocanada a su Lucky dijo: -Más vale patrullero meado que patrullero muerto. Llama al Precinto y avisa para que corten la calle pero que no pase ningún policía, estamos en un matadero. Y así lo hice.
lunes, 21 de diciembre de 2009
MORIR DE ÉXITO
No te olvides Paco que si quieres ser recordado algún día, ni se te ocurra descubrir una vacuna, lanzarte en paracaídas desde una altura de 20,000 metros o llevarte 60 días sin dormir jugando al dominó. No, no me mires con esa cara, las cosas son así. Ahora si uno quiere ser recordado, debe morir de éxito.
-¿Y eso?
Lo que te cuento Paco.
-¿Sabes algún modo?
-La cosa no es tarea fácil. En primer lugar para ser recordado debes morirte primero.
-Estoy dispuesto. Si tengo que morirme, me moriré pero eso sí, quiero ciertas certezas.
-Mira Paco, no te quiero engañar, no te puedo asegurar que consigas tus propósitos aunque si sigues mis consejos tienes muchas posibilidades, me atrevería a decir que casi todas.
-Pues vale, me has convencido.
-Bien, debes seguir mis intrucciones al pie de la letra y aguantar el tipo caiga quien caiga. Ahora mismo estoy llamando a la tertulia más seguida de la tele. Espera. Buenas noches, ¿Hablo con Tele15? Apunte. Tengo algo muy fuerte para ustedes. Joselín tiene un novio. ¿Cómo, que ya lo saben? Ya me lo imagino, lo que no saben es que tiene el virus VIH y se está muriendo. ¿Le interesa? Vale. Arreglado. Cómo, el cachet no puede bajar de un millón de euros, no olvide que el novio de Joselín está de acuerdo en asistir al plató encamado. Me parece muy bien. Allí estaremos, él para hablar y yo para cobrar, procuren tener un quirófano preparado, está muy enfermo.
-¿Y qué hago para ponerme enfermo?
-No te preocupes que ya te proporcionaré matarratas varias horas antes. Tú morirás de éxito, te lo garantizo.
-Eres insuperable.
-¿Y eso?
Lo que te cuento Paco.
-¿Sabes algún modo?
-La cosa no es tarea fácil. En primer lugar para ser recordado debes morirte primero.
-Estoy dispuesto. Si tengo que morirme, me moriré pero eso sí, quiero ciertas certezas.
-Mira Paco, no te quiero engañar, no te puedo asegurar que consigas tus propósitos aunque si sigues mis consejos tienes muchas posibilidades, me atrevería a decir que casi todas.
-Pues vale, me has convencido.
-Bien, debes seguir mis intrucciones al pie de la letra y aguantar el tipo caiga quien caiga. Ahora mismo estoy llamando a la tertulia más seguida de la tele. Espera. Buenas noches, ¿Hablo con Tele15? Apunte. Tengo algo muy fuerte para ustedes. Joselín tiene un novio. ¿Cómo, que ya lo saben? Ya me lo imagino, lo que no saben es que tiene el virus VIH y se está muriendo. ¿Le interesa? Vale. Arreglado. Cómo, el cachet no puede bajar de un millón de euros, no olvide que el novio de Joselín está de acuerdo en asistir al plató encamado. Me parece muy bien. Allí estaremos, él para hablar y yo para cobrar, procuren tener un quirófano preparado, está muy enfermo.
-¿Y qué hago para ponerme enfermo?
-No te preocupes que ya te proporcionaré matarratas varias horas antes. Tú morirás de éxito, te lo garantizo.
-Eres insuperable.
viernes, 18 de diciembre de 2009
ROPA VIEJA O DESFILE DE SARTENES
Desde luego la cocina no es lo mío. Hoy me han encargado que prepare ropa vieja, este plato es muy sencillo pero como soy bastante torpe me ha dado el día. Y eso que la carne desmigajada del puchero (ripiá que dicen en Cuba), ya la tenía preparada en el frigo junto con los garbanzos.
Le pregunto a mi hijo -que tampoco es un crack en esto de la cocina- y me contesta que las papas hay que rehogarlas. Cuando me dice eso, le pregunto que hasta qué punto es rehogada, guisada o frita y él, se enconge de hombros y me vuelve a repetir que rehogadas: ¡Ya empezamos!
No me queda más remedio que telefonear a mi mujer y preguntarle que cuando se sabe si las papas están ya rehogadas y ella contesta que tampoco lo sabe, cuando las ve de determinada manera pues ya están. Con estos dos guías me dispongo a rehogar las patatas. Envidio a esas personas que cogen una papa y le dan unos pocos de cortes en la misma mano y salen cortaditas perfectamente, por el contrario, tengo que cortarlas en rodajas, luego darle cortes longitudinales que nunca me salen bien y, en este caso de la ropa vieja, en dados.
Pongo la sartén, busco el aceite de oliva que tenemos en el bote de la última fritada, le añado bastantes ajos a los que le he dado un buen cascamazo con la mano y le doy caña a la vitro. ¿Téndrá bastante o faltará aceite? Cuando veo los ajos dorarse, comienzo a echarle las papas y descubro que he pelado demasiadas, me sobran papas.
Le doy unas vueltecitas y saco el tarro de caldo para añadirle fideos. Justo en ese momento descubro que las papas se están pegando, he puesto la sartén de asar, hay que cambiarla, busco otra y pongo la que he utilizado al fregadero.
Cuando lleva un rato, me atrevo a probar y veo que lo que estoy haciendo sabe bien pero, compruebo que todavía tengo que añadir los garbanzos y la carne ripiá. Otra vez me doy cuenta que no estoy utilizando la sartén buena, no me van a caber. Busco otra sartén y por fin doy con la buena, la otra al fregadero y ya tengo allí, dos sartenes, una escurridera de plástico, un bol grande donde puse las papas con sal, vamos que tengo el fregadero lleno.
Me armo de paciencia y vuelvo a volcarlo todo en la sartén ad hoc y como me temía, no es que sobraran papas es que faltaba sartén.
La cocina no es lo mío y mucho me temo que la narrativa tampoco.
Le pregunto a mi hijo -que tampoco es un crack en esto de la cocina- y me contesta que las papas hay que rehogarlas. Cuando me dice eso, le pregunto que hasta qué punto es rehogada, guisada o frita y él, se enconge de hombros y me vuelve a repetir que rehogadas: ¡Ya empezamos!
No me queda más remedio que telefonear a mi mujer y preguntarle que cuando se sabe si las papas están ya rehogadas y ella contesta que tampoco lo sabe, cuando las ve de determinada manera pues ya están. Con estos dos guías me dispongo a rehogar las patatas. Envidio a esas personas que cogen una papa y le dan unos pocos de cortes en la misma mano y salen cortaditas perfectamente, por el contrario, tengo que cortarlas en rodajas, luego darle cortes longitudinales que nunca me salen bien y, en este caso de la ropa vieja, en dados.
Pongo la sartén, busco el aceite de oliva que tenemos en el bote de la última fritada, le añado bastantes ajos a los que le he dado un buen cascamazo con la mano y le doy caña a la vitro. ¿Téndrá bastante o faltará aceite? Cuando veo los ajos dorarse, comienzo a echarle las papas y descubro que he pelado demasiadas, me sobran papas.
Le doy unas vueltecitas y saco el tarro de caldo para añadirle fideos. Justo en ese momento descubro que las papas se están pegando, he puesto la sartén de asar, hay que cambiarla, busco otra y pongo la que he utilizado al fregadero.
Cuando lleva un rato, me atrevo a probar y veo que lo que estoy haciendo sabe bien pero, compruebo que todavía tengo que añadir los garbanzos y la carne ripiá. Otra vez me doy cuenta que no estoy utilizando la sartén buena, no me van a caber. Busco otra sartén y por fin doy con la buena, la otra al fregadero y ya tengo allí, dos sartenes, una escurridera de plástico, un bol grande donde puse las papas con sal, vamos que tengo el fregadero lleno.
Me armo de paciencia y vuelvo a volcarlo todo en la sartén ad hoc y como me temía, no es que sobraran papas es que faltaba sartén.
La cocina no es lo mío y mucho me temo que la narrativa tampoco.
NAVIDAD ALÉJATE DE MI
No lo soporto. Qué harto estoy de esos tipos disfrazados de rojo con gorritos que tocan la campana en los grandes almacenes y, por mucho que ponga mi mejor cara, aunque lo intente me supera la Navidad.
Afortunadamente el correo electrónico se ha cargado de un plumazo las felicitaciones con sus arbolitos, belenes y unos ramajos que llaman muérdago (que por cierto no lo he visto nunca).
¿En Benarés celebran la Navidad? Si no lo hacen me voy ahora mismo para allá.
Ya de paso me llevaré la cámara para ver si hago alguna foto decente.
El frío es terrible. En mi frigorífico si meto un limón y se me olvida, va cambiando de color y secándose, no quiero convertirme en un limón seco, prefiero la mojama que solo necesita sal, pero como soy muy educado no devuelvo ningún jamón que me regalen por estas fechas, ahora bien, lo hago para no herir a quienes me lo regalan, lo hago por ellos.
Afortunadamente el correo electrónico se ha cargado de un plumazo las felicitaciones con sus arbolitos, belenes y unos ramajos que llaman muérdago (que por cierto no lo he visto nunca).
¿En Benarés celebran la Navidad? Si no lo hacen me voy ahora mismo para allá.
Ya de paso me llevaré la cámara para ver si hago alguna foto decente.
El frío es terrible. En mi frigorífico si meto un limón y se me olvida, va cambiando de color y secándose, no quiero convertirme en un limón seco, prefiero la mojama que solo necesita sal, pero como soy muy educado no devuelvo ningún jamón que me regalen por estas fechas, ahora bien, lo hago para no herir a quienes me lo regalan, lo hago por ellos.
jueves, 17 de diciembre de 2009
TENGO QUE ENMENDARME COMO SEA
De hoy en adelante leeré ABC y el Marca, lo de comprarlo me parece demasiado, escucharé la canción carpetovetónica por excelencia, sí me refiero a Banderita tú eres roja, banderita...
Nada de desayunar descafeinado que es una mariconada, me propongo tomarme tres copazos de Anís Machaquito, el anís de España con un par.
Aunque no me guste el dominó me apuntaré a las partidas y al mus también.
No debo olvidarme de comprarme una camiseta con los colores de la selección nacional y dos banderas con el toro, una de ellas pequeña para amarrarla en la antena del Seat Panda.
En este plan me propongo vivir como mínimo seis meses y cuando ya esté preparado, iré a la sede del PP para apuntarme, me he enterado que los de ese club viven de puta madre.
¡Otra vez se me ha olvidado lo de comprarme la banderita para el rejol, no tengo arreglo!
Nada de desayunar descafeinado que es una mariconada, me propongo tomarme tres copazos de Anís Machaquito, el anís de España con un par.
Aunque no me guste el dominó me apuntaré a las partidas y al mus también.
No debo olvidarme de comprarme una camiseta con los colores de la selección nacional y dos banderas con el toro, una de ellas pequeña para amarrarla en la antena del Seat Panda.
En este plan me propongo vivir como mínimo seis meses y cuando ya esté preparado, iré a la sede del PP para apuntarme, me he enterado que los de ese club viven de puta madre.
¡Otra vez se me ha olvidado lo de comprarme la banderita para el rejol, no tengo arreglo!
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