jueves, 8 de septiembre de 2011

TITULARES





Hacía tiempo que a su mujer le venía preocupando su estado de salud. No es que ocasionalmente no le sorprendiese con cosas raras, pero lo que ahora veía era nuevo. Su marido le contestaba en titulares de periódico y algo así no lo había visto nunca.


 Le llamó para la cena y Ripley le respondió: Los pacientes exigen a Sanidad que garantice la atención a desplazados. Qué mal estás cariño, no deberías leer tantos periódicos. http://www.elpais.com/articulo/espana/alcaldes/piden/tiempo/Hacienda/hacer/cuentas/elpepinac/20110901elpepinac_12/Tes/ Preocupante -dijo Jane, muy preocupante.

TAXI A MADRID, SPAIN

Peggy S. Stewart todavía recordaba al chico pelirrojo que tras comprarle una lata de Dr. Pepper y palomitas, la acomodó en los asientos traseros del Ford Pinto de su madre durante una sesión en el cine de coches. Se llamaba Joe. Desde entonces, cada vez que ve un Ford sonríe maliciosamente y además, ese mismo chaval, es culpable de haber tenido que abandonar el instituto de Sausalito. 

Meses después tuvo a su hija Deirdre. A Peggy nunca le interesaron los vinos pero de algo tenía que vivir, así que un buen día se puso su blusa escotada y la falda planchada más corta que tenía su hermana y se presentó en la oficina de Robert McDowell Parker, Jr. Le pareció ridículo que este tipo ganase tanto dinero viajando por el mundo y luego valorando sus catas.

 En este momento volvían Mr. Parker y ella de un pueblo de Orense, llamado Valdeorras, en el taxi inglés de un tipo muy peculiar apodado Mr. Ripley El Patrón que le miraba las piernas por el espejo retrovisor, mientras ajeno, su jefe dormitaba camino de Madrid. Recordó nuevamente al chico pelirrojo y abrió suavemente las piernas.

PROPAGANDA

El recepcionista quiere que le entregues el pasaporte para realizar la inscripción en el hotel –le dijo Ripley a Peggy. Ella los miró a ambos y negó con la cabeza. Ripley enarcó las cejas y se dirigió al joven, que estaba tras el mostrador, para indicarle que no todos los americanos eran así de tontos. Mira Peggy y atenuó su voz para tranquilizarla, el joven necesita tu pasaporte para cumplimentar el registro de entrada. Conozco el país y es muy tranquilo, ya quisiéramos en América vivir con el sosiego que esta gente tiene, pero eso no la convenció. Decidió entonces pasar al ataque. No pasa nada –se volvió para el chaval, tú tranquilo. Son tontos pero al menos traen dinero, así que le sacaré una manta y que duerma en mi taxi. ¿En el taxi va a dormir la señora? Pero si tiene una reserva que hizo un tal, déjeme ver, ah sí, pues fue ella misma y yo la atendí, llamaba desde Orense. Así son las cosas –sonreía El patrón- cuando mañana se levante y le duelan todos los huesos quizás aprenda. ¿Pero qué le ocurre? -Pues muy sencillo chaval que vio la película El expreso de medianoche y cree que cuando te entregue su pasaporte, será raptada y la llevarán a un cárcel inmunda. Pero –la mano del taxista se levantó e interrumpió al recepcionista, -no podemos cambiar en un momento lo que la propaganda ha tardado muchos años en labrar en su cabeza.

Mr. PARKER EN EL RITZ

El catador tras comprobar que el Ritz de Madrid podía compararse con cualquier hotelito decente de Manhattan, eligió su pantalón a grandes cuadros, se decidió por el elástico que solía usar cuando jugaba a golf. Lo descolgó y se lo puso, consideró que un toque casual le vendría bien cuando entrase en el comedor a cenar. Cuando Peggy lo vio aparecer bajo el dintel del lobby, no pudo más que escudarse tras la voluminosa carta del menú ni ocultar una sonrisa. Este hombre no aprenderá nunca –se dijo-, en Idaho nadie se atrevería a ponerse traje y no cubrirse con una gorrita. El americano, muy lentamente, trató de ubicarse en aquel grandioso salón, reconoció haber minusvalorado el establecimiento hotelero. Y en ello, fue a fijarse en una bella mujer que bebía un Dry Campari, vestida de blanco y recostada sobre el mostrador. El camarero parecía conocerla bien. Seguro que es ella –dijo Robert Mc Parker, Jr. Y hacia ella dirigió sus pasos. La abordó abruptamente: Oye tú ¿eres la chica que envía la compañía? Lamarmar se volvió muy lentamente sin dejar de sonreír al camarero y asintió bajando los ojos. De dónde habrá salido este fantoche. Su traje dejaba entrever buenas tetas que ella no trataba de ocultar en ningún momento, al fin y al cabo eran el mejor escaparate de su negocio.
Dedicado a Lamarmar

DESTINO BEIRUT

Tras darse a conocer, el catador de vinos volvió sobre sus pasos, no sin mirar antes a Peggy y asentir con la cabeza. La chica del mostrador le siguió a pesar que él no le había indicado nada. El camarero le dirigió una tierna sonrisa y también le dijo –Nos vemos luego Lamar. Ella se llevaba su copa de Dry Campari en la mano izquierda, mientras, con desgana, recogía su bolso negro del mostrador. En él llevaba, un paquete arrugado de More con algunos cigarrillos dentro, un pintalabios rojo, dos tampones, preservativos y lubricante, un cepillo para el pelo, gorrito de ducha, chicles de canela, las llaves de su apartamento, un encendedor Zippo, pañuelos desechables, su carné de conducir con unos 40 dólares, un perfumador de Opium y su revolver Smith & Wesson 625 con algunas balas sueltas. En su negocio consideraba fundamental sentirse protegida y además, el vendedor le había asegurado que si efectuaba un disparo a menos de 3 yardas de distancia, aunque le temblase el pulso su oponente no volvería a atacarla, para ello le había vendido munición explosiva. Ripley se fiaba poco de Peggy pero mucho menos del americano, por ello seguía recostado sobre su taxi inglés a la puerta del Ritz, tratando de esquivar como podía a los guardias municipales de Madrid, que de vez en cuando pasaban por allí tratando de impedir que se estacionasen en la puerta. Pocos podían pensar que había vuelto a la acción.

Se sospechaba que Robert Mc Parker era un espía del Mosad y su misión era acompañarlo sin ser descubierto. Washington ya no pretendía enterrar a más héroes sino exclusivamente información. Dentro su contacto estaba realizando el oficio que tan bien conocía. Lamar tras ventilarse al americano sin mayor trámite, entró en el cuarto de baño, duchó y arregló el pelo y perfumó muy suavemente. En cierto momento, había deslizado la mano en la chaqueta de su cliente y leído que su próximo destino era Beirut, esa información le proporcionaría 300€.

lunes, 28 de marzo de 2011

¿ERAN BALINESAS

-¿Cree inspector que las bailarinas eran balinesas?
Ella andaba preocupada analizando aquel complicado caso, algo tan raro en el área de influencia de su Precinto.
-Pues a mi me lo parecieron. Dijo Hudson.
-Es usted tan simple que únicamente no cambio de compañero para de esta manera comprobar que pronto lo jubilarán. Ni le importa un pito mantener la ley y el orden, se duerme en el patrullero y, lo que es peor odia detener a los malditos delincuentes de Los Ángeles.
-¿Pero eran balinesas?

viernes, 4 de febrero de 2011

EL GRAN PREMIO

Aquí estoy sentado en el único asiento que quedaba libre del hall de la T4 de Madrid y así llevo más de 2 horas y media. No paro de mirar el bloque de monitores de televisión negros colgados del techo, en ellos se muestran las salidas de vuelos para las próximas 5 horas.

Si alguien me hubiese dicho hace un par de meses que podría viajar al lugar del mundo que me apeteciera no le habría prestado la más mínima atención, pero así son las cosas. Todo empezó cuando repetía mi rutina de la compra semanal en la tienda Mercadona más cercana a mi domicilio y allí, una chica rubia ofrecía con una bandejita dátiles y nueces a los clientes. A la joven la había contratado uno de esos aprovechados que se dejan caer por las empresas muy bien trajeados para ofrecer sus servicios de azafatas. Yo andaba por aquel pasillo buscando el café descafeinado molido marca Hacendado que estaba sorprendentemente en la repisa de abajo, al levantar la cabeza me di de cara con ella. Era mona y debería ser muy simpática ya que sonreía con mucha naturalidad.

-¿No me negará que le ofrezca de estos riquísimos dátiles y nueces? Dijo. La miré y comprobé que por su edad podría ser mi hija, de haber tenido una cosa que nunca ocurrió.

-Con gusto que los probaré guapa. Le dije para seguir mirando en mi lista de la compra, pero me volvió a llamar.

-Oiga, oiga, sí, usted, por favor, tenga la bondad de rellenar este impresito para un sorteo para una vuelta al mundo. Me volví y la miré recordando a mi nuera que los sábados también trabaja de promotora en los hipermercados. Me dije qué difícil se está poniendo la vida para estas jóvenes. Volví sobre mis pasos y le dije: -Pero si estos sorteos no son otra cosa que reclamos y muchas veces timos. Pero ella contestó: -Le aseguro que en esta ocasión no será así, por favor cumplimente con sus datos este pequeño impreso, en la absoluta seguridad que no serán confiados ni entregados a terceras personas y, además, puede estar seguro que tendrá noticias mías muy pronto. Y así lo hice.

Por cierto, con aquella conversación olvidé comprar los dos paquetes de café descafeinado molido que necesitaba.

Anteayer, sobre las 10 de la mañana recibía una llamada a mi teléfono móvil precedida de un mensaje SMS para que por favor la atendiese por ser muy importante. Reconocí la voz de aquella chica que me ofreció dátiles y nueces en Mercadona y tras presentarse, me dijo que me iba a pasar con el presidente de Dry Fruits and Waltnuts Company en Los Ángeles, que si necesitaba traducción ella se quedaría en otro teléfono y me facilitaría la conversación y así lo hizo.

-This is James C. Morrison speaking Mr. Ripley. Congratulations for being our winner for a wonderfull One Year Travel around the world all expenses paid by our company... Para inmediatamente oír la voz de la chica que decía: le habla nuestro presidente Mr. James C. Morrison, quien le felicita por ser el ganador de un maravilloso premio para viajar por todo el mundo durante un año con todos los gastos pagados. ¿Recuerda cuando le dije que recibiría noticias mías? Mi más sincera felicitación también Sr. Ripley.

Ahora, estoy sentado frente a los televisores que indican las salidas y horarios de los aviones en la T4 del Aeropuerto de Madrid, decidiendo qué lugar será el primero que elija para disfrutar mi premio.

Ah, me olvidaba, hace como un mes se me diagnosticó un tumor maligno que avanza a gran velocidad afectando peligrosamente a distintos órganos vitales.

(C)Jesús María Serrano