sábado, 1 de abril de 2023

 Si yo tuviera, si yo tuviera

dulzura de Camarón
y fuerza de La Paquera.
Vamos andando
los gorriones
nos van cantando.
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miércoles, 15 de febrero de 2023

MILAGRO ANTES DEL ALBA


Ahora que se aproxima un tiempo de recogimiento, cirios y marchas, también exploro los caminos del alma, así investido con mi saya amarilla y gorro hecho de papel busco el momento de escudriñar por los alrededores de la casa exactamente 74 minutos antes del alba. Provisto con la linterna que ilumina más que el rayo de Zeus, Dios del cielo despejado, el relámpago, el trueno y la luz, las busco por si aparecen por algún lado y normalmente no las encuentro, supongo que será debido a ciertos polvos amarillentos y otros productos en aerosoles que mi mujer coloca continuamente y así se me hace casi imposible detectarlas.
Pero no desespero, sé que algún día las encontraré porque tengo el pálpito de que andan por ahí, escondidas y agazapadas observándonos, puede que incluso riéndose de nosotros, no me rindo, permanezco atento y no bajo la guardia. Antes que el sol ilumine la viña salgo con mi linterna de los chinos, la de Zeus regalo de Patxi, <<qué linterna más buena, para encenderla debo ponerme gafas oscuras que eviten el shock de su potente haz iluminador.>>
Lo sé, algún día detectaré y presenciaré el baile funky de las cucarachas voladoras y eso, ya lo decía Salomón en el Cantar de los Canturreos es presagio; el aviso; la adivinación; el anuncio; augurios; el presentimiento; la profecía; certero pronóstico; más que un vaticinio; la predicción; visión y revelación de un milagro y no me quiero morir sin verlo.
Cada uno elabora sus propias creencias y este tiempo que está a punto de caer sobre nosotros es el ideal para los prodigios, maravillas y portentos.
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EL BUKOWSKI


Conforme pasaban los días se le iba haciendo cada vez más difícil comprender cómo su amigo ganaba más y más adeptos escribiendo y cantando las chorradas y barbaridades que se le venían a la cabeza, sobre todo entre el público comprendido en el estrato medio alto y los rebeldes sin causa, por eso se dirigió nuevamente a él y le dijo.
-Aparta esa botella de scotch y deja de fumar un rato porque esa actitud destructiva de la que has hecho una religión acabará matándote Charles.
-Ojalá sea mañana o mejor esta tarde -, para sumirse en la liturgia de la preparación de otro cigarrillo que inundaba la sala de evocación a Ketama, allá en el sur, y colocarse con los pies hacia arriba contra el cabecero de la cama y frenarse con la almohada.
Nuevamente no hacía caso a nada, aunque tras darle dos o tres o cuatro bocanadas a su canuto agarró la libreta de anillas y el boli barato para escribir sus paridas.
-Me las piden, la gente quiere que les mienta, que les cuente todo aquello que ellos piensan y se niegan a reconocer, no invento nada, soy su conciencia, no tengo escrúpulos y escribo desde lo que soy un inadaptado, una cagarruta.
La luna iluminaba débilmente el salón, los vasos sucios se amontonaban en los senos de los fregaderos y en la nevera, únicamente podía encontrarse un par de limones, media pizza barbacoa en su caja de cartón y quizás algo de chocolate intenso, eso era todo lo que comía. Ah, también guardaba en el congelador la yerba. Fue entonces cuando su amigo se acercó y le dijo.
-Si tu público supiese que eres un despojo humano te abandonaría inmediatamente.
A lo que Charles contestó sin abrir los ojos.
-Te equivocas, la estética del perdedor es lo que más se admira en el arte, por eso insisto por este camino de perdición.
Y el Bukowski le indicó con el dedo índice de su mano izquierda que cerrase la puerta tras de sí.
Yo sabía que estaba conociendo a uno de los puntales de la generación, lástima que estuviese destruyendo su vida por el éxito. En aquella habitación se podía caminar por una alfombra de libros, decía que el papel es el mejor aislante para el frío y a él le gustaba caminar descalzo. Fuera, al salir del portal, la calle permanecía en silencio, las farolas recortaban su luz sobre los autos, un gato le miraba agazapado entre los contenedores de basura y alguien fumaba asomado desde una ventana. En el tocadiscos Jim Morrison cantaba Riders on the Storm y Ray Manzarek era el protagonista con sus baquetas.
Taxis seguro que ya no pasarían a esa hora por allí, así que no le quedó otra que subirse la solapa de su abrigo y encogido de hombros por el viento y el frío, que le obligó a meterse las manos en los bolsillos, descubrió que allí permanecía aunque arrugado el canuto que le había robado al Bukowski. Lo encendió.
En ese momento llegó el camión de la basura con su estruendo de siempre.

EL BUKOWSKI, EL DYLAN Y EL DOC

 

Mimetizado por las buganvillas de la delegación en la ciudad del Instituto Smithsonian y guarecido convenientemente por los contenedores de basuras, el Dylan con la vieja guitarra a la bandolera, permanecía observando la puerta altamente iluminada de Urgencias, demacrado y nervioso, mirando alrededor por si aparecía la pasma y lo detenían nuevamente. Sabía que por allí tarde o temprano debería salir el Doc de su turno. Por aquella puerta solo se entraba en ambulancia o algún vehículo privado muy de vez en cuando y un chorreo de enfermeras y celadores sin quitarse las batas por el frío entraban y salían.

 

Se había colocado estratégicamente para no perderse al Doc que ya tardaba bastante hasta finalmente reconocer su figura dibujarse bajo el dintel de las puertas automáticas, pararse y mirar a ambos lados de la avenida, el sanitario se subió la capucha de su sudadera y se dirigió hacia su Vespa. En ese momento, notó que algo pasaba y nuevamente se detuvo para escrutar la valla de enfrente de izquierda a derecha, la misma que permanecía semioculta y que la luz del hospital no conseguía iluminar, aunque no acertaba a ver qué ocurría sentía que algo estaba ocurriendo, sentía un pálpito, una desazón, hasta que lo vio, allí estaba el Dylan que se escurría entre los grises contenedores dirigiéndose hacia él.

—Qué ocurre tío, ¿qué ha pasado?

—El Bukowski.

—¡Joder con el Bukowski, siempre dando por culo! ¿Qué carajo le pasa ahora?

—Le ha dado un chungo.

—¡Un chungo! ¿Y eso del chungo qué mierda es?

—¡Un chungus!

—¿Será un ictus?

—Debe ser eso, un ictus de esos que los médicos decís.

—Los médicos dicen eso y muchas cosas más, yo soy radiólogo y me limito a mirar radiografías, negativos del interior de la gente. ¿Qué ha sufrido un ictus el Bukowski dices?, ¿Cuándo, ¿dónde está, cómo se encuentra?

—No está muy bien, al salir de tocar en el metro de Picadilly Circus me acerqué a verlo a su casa para fumarme un peta y encontré la puerta entornada. Me extrañó y entré, no lo encontraba, así que lo busqué por el apartamento y estaba desnudo en la bañera babeando y medio ido.

—¿Cuándo ha ocurrido?

—No te lo puedo asegurar, quizás como hora y media.

—¡Hora y media Dylan, sin atención médica! ¡Cómo sois los marginales! —, el Doc buscó su teléfono móvil y marcó el 333 de Urgencias para enviar una ambulancia medicalizada al domicilio del Bukowski e indicó al Dylan que subiera a su moto porque debían marcharse inmediatamente para allá. Cuando llegaron la ambulancia ya estaba allí atendiendo a una ciclista que había sido atropellada a escasos metros del portal. El Doc se acercó a ellos y les preguntó si habían atendido ya al Bukowski y le dijeron que no, al llegar se encontraron con el accidente y lo estaban atendiendo, pensaban que se trataba de esa emergencia. El Doc les dijo que un traumatismo podía esperar, que le suministrasen un analgésico, pero arriba una persona parecía haber sufrido un accidente cardiovascular agudo y se encontraba en la bañera desnudo según le había informado la persona que llevaba en su moto. Subieron con él.

Arriba se encontraron al Bukowski en la bañera como había indicado el Dylan intentando con la mano izquierda encender un canuto si bien le resultaba imposible accionar el encendedor, cuando los vio quiso expulsarlos de su casa, de su boca no salía ningún sonido y sus extremidades a excepción del brazo derecho no le respondían. Inmediatamente los paramédicos le abrieron una vía y trasladaron a la camilla cubriéndola con una sábana para llevarlo al ascensor, no cabía, de modo que lo sentaron en una silla de su comedor y así lo trasladaron al hospital. 

Mientras tanto, el Dylan aprovechó para recoger todo el cannabis que había y metérselo en sus bolsillos. En ese momento el Doc advirtió lo que estaba haciendo y se dirigió a él.

—Abre el congelador que allí guarda el Bukowski la yerba, tómala ya que por un buen período de tiempo no podrá fumársela, si es que sale de esta y no te olvides que la mitad es mía.

 

Fuera uno de los paramédicos cerró el portón trasero de la ambulancia y anduvo hasta subirse por la puerta derecha donde permanecía ya preparados enfermero y médica.

—Tira rápido —, dijo la médica que encendió un Rothmans y aspiró una fuerte bocanada.

Las luces de la ambulancia y su sirena rompían la serena quietud y silencio de aquel barrio de ricos.

 —¿Y tú por qué no llevas batas como los demás Doc? Me da la espina que ni eres médico ni na, por eso no la llevas, me parece que seguro eres de los que empujan las camas de un lado para otro.

—Dylan me estás tocando los cojones. Dame la mitad del costo ahora mismo y no me tutees más que eso solo lo podemos hacer los médicos ¿vale? Así que suelta lo que tienes y búscate la vida.

—Eres tela de chungo tío, ¿no me dejarás aquí de noche solo en esta urbanización de pijos?

El Doc lo mira con conmiseración y se sube a la Vespa, le da una patada al arranque y no va, le da otra y otra, se vuelve al Dylan para decirle.

—Anda empuja la moto que no vales para otra cosa—, lo hace, consiguen arrancarla y se van los dos porque entre ricos y de noche lo mejor es largarse cuanto antes que o te denuncian o te buscan faena, mala gente.


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lunes, 24 de octubre de 2022

MICRORRELATO

-Vivo en el metatarso.
-¿Será el metaverso?
-¿Ah, pero no lo es mismo?

viernes, 21 de octubre de 2022

ELEGÍA A CARMELO CIRIA


Te recuerdo engrasando la máquina offset en la calle Santo Domingo con tu bata azul y la enorme cizalla de cortar papel me imponía. Imprimías por entonces Ritmos bravíos de nuestro común amigo Ignacio Rosso. Frente a la misma vivía Josemi que se acercaba a la puerta de la imprenta sonriendo y recostado en la jamba, fumando, mientras nos acunaba el vaivén del volante, las tintas, el olor del papel y el ruido de las motos.
Habíamos conseguido que José Luis Tejada, nuestro querido José Luis lo prologase y nos bebíamos los volcanes y desayunábamos las guerras que perdimos, las mismas que seguimos perdiendo.
Te has ido, qué triste es la noche cuando no se navega por las azoteas o el levante se agacha como un gatito.
Te has ido y te has llevado compañero al joven cabizbajo que mirará ya siempre el brasero y la perdiz en su jaula.
Te has ido y hoy harán huelga los caracoles, negándose a bajar por las cascadas de las ilustraciones de los libros.
Te has ido compañero pero no te apartarán jamás de mi corazón, no te preocupes porque yo tomaré tu micrófono para cantarte hoy Pregueró, Il cuore e uno zíngaro y Arrivederci Roma.

jueves, 6 de octubre de 2022

PAPELÓN DE CHURROS


Dedicado a mi amigo Paco (Francisco Delgado Márquez) que con su guitarra me defiende de los churriantipáticos.
Esta mañana hemos desayunado en Los Pepes un papelón de churros que ha comprado mi mujer en el despacho de Charo en la plaza de Abastos, estaban riquísimos aunque habitualmente los compro del kiosko de La Belleza, que es mi zona y los hace un nieto suyo que todavía me gustan más, reconoced que vivir en la La Belleza es todo un grado.
Los churros son una tradición culinaria que trasciende lo local, mi madre añoraba los de su Sanlúcar de Barrameda, si bien se moría por los del segundo puesto de la plaza de Cádiz y los degustábamos en el café Merodio. Mi mujer y yo, por las tardes mientras mi hijo asistía al Conservatorio de Cádiz donde estubiaba piano clásico, los comíamos en la cafetería La Marina y si íbamos a Jerez en La Vega, también exquisitos, por supuesto los hemos comido en Rota, Chipiona, Ubrique, Barbate, Tarifa y La Línea, nunca en Algeciras, sí en Fuengirola, Granada, Sevilla, Murcia, Palma del Río, Lora de Río, Carmona, Córdoba donde creo los llaman jeringos y en Sevilla tejeringos. En Madrid no hemos encontrado churros aunque porras sí, que no nos gustan tanto, sin embargo, en Barcelona hay dos sitios de gran calidad: el primero entre el Arco del Triunfo y el Parque de La Ciudadela y el otro, todavía mejor, al final de la calle Valencia esquina puente Bach de Roda. Nos sorprendió encontrar churros en Amberes (Bélgica), que lo hacen unos cordobeses y no le envidian nada a los mejores nuestros. A los belgas les encanta los churros que se preparan en un remolque de una pareja de la provincia de Córdoba, que llevan más de 30 años vendiéndolos allí, instalado frente a magnífica catedral de la ciudad de una belleza indescriptible.
Todo esto para decir que es temerario decir que los churros de este o de aquel son los mejores sin probarlos todos. Para quienes vivimos en El Puerto los nuestros son riquísimos, aunque no podemos decir que son los mejores aunque quizás lo sean, pero para establecer esa jerarquía se debe hacer con conocedores de la técnica independientes, algo que tampoco es necesario. Por cierto un grupo de talibanes del churro ayer me pusieron de vuelta y media por las redes sociales, menos mal que uno tiene ya la espalda curtida de tales energúmenos churriantipáticos.
Bueno, os tengo que dejar, se me están enfriando los churros y el descafeinado americano. Hasta otra con churros o sin ellos.

ELECCIONES EN PALACIO


Todos andábamos recorriendo las galerías postulándonos para las elecciones monárquicas, mamá lógicamente pretendía consolidarse en reina como Dios manda, papá andaba desganado y optaba por el exilio, la hermana mayor cuya única virtud consistía en no perderse ni una sola corrida de toros, había elegido infanta en la seguridad que no tendría que reinar ¡qué fastidio!
Lo cierto es que yo no tenía nada claro presentarme a las elecciones, estaba satisfecho con mis obligaciones: saludar a la bandera; visitar cuatro cuarteles y algún que otro velatorio de reyes vecinos y poco más. ¿Qué se me había perdido siendo rey? Nada, complicaciones, líos y capulladas. La derechona ofreciéndome día sí y otro también un yate o un submarino con el calor que se pasa en los submarinos, por no hablar de las izquierdas empeñadas en separarse y constituirse estados independientes: ¡qué gilipollas!
Hasta mi sobrino Froilancito del Niño Jesús pretendía ser príncipe con lo gamberro y la poquísima vergüenza que tenía. Lo llevaba claro.
Estaba en esos pensamientos cuando el Chambelán Real me avisó que las urnas estaban preparadas y en breve se procedería a la votación. Me encaminé hacia ella con paso aristocrático saludando al personal del palacio quienes se inclinaban y sonreían. ¿Sonreían por intuir que podría ganar o por el contrario, tenían claro que en aquella monarquía mi papel era secundario por no decir que una puta mierda?
La idea había surgido de un rojo que admiraba la peli Amanece que no es poco y nos había embromado en aquella charada. Comenzó a votar mamá, luego papi y así hasta que todos incluimos nuestros votos en las urnas de plástico verde expropiadas a los catalanistas. Luego vino el recuento, nosotros tomábamos un vermut en el porche y fingíamos que el resultado no nos afectaría.
Al cabo del tiempo, apareció el Presidente del Gobierno que traía lívida la cara, estaba tan preocupado que el pobre rojillo aunque farfullaba no se le entendía nada de lo que decía. Menos mal que mamá -la experiencia es un grado-, le dijo: -¿Qué pasa, ha comenzado la revolución?
-Peor Majestad, mucho peor -, respondió. Tenemos los resultados.
-¿Y qué? No tenemos todo el día, nos esperan en el club de campo para una partida de paddle.
El hombre depositó sobre la mesa los votos sobre una bandeja de plata Meneses y se retiró avergonzado.
Mamá se avalanzó sobre ellos y leyó en voz alta: Reina merde, Rey shit, Príncipe merda, Infanta... ¿Pero si solo hemos votado nosotros, cómo es posible tales comentarios?
Me incorporé del sillón donde estaba recostado y con media sonrisa intervine.
Los nobles no podemos sonreír del todo, dije.
-Hasta nosotros mismos sabemos lo mierda que somos mamá.
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LOS AVISOS



Las gaviotas se habían estado acercando al descampado junto al campo de golf lleno de matojos, abandonado tras la quiebra del consejero corrupto y su socio el abogado laboralista, primero sobrevolaban lentamente como desconfiadas, a pequeña altura y adquiriendo certezas de seguridad y tras ello posándose entre las calles solitarias de lo que en algunos momentos puntuales se usaba como recinto ferial.
Las gaviotas parecían asustadas, se habían alejado bastante de sus solitarias playas para adentrarse en extraños descampados, lugares yermos, se agrupaban y croaban. Puede que supiesen de avisos y presagios que a los humanos se nos niegan.
Pasó alguien sobre una bicicleta. El cielo se fue tornando plomizo y cierto escalofrío se notaba en el aire, lejos se apreciaban los frenazos de la autopista.
No tenía claro si me cogía mejor volver o buscar donde guarecerme, porque era evidente de que iba a caer una buena. ¿Una buena pensé? Pero si estamos en la peor sequía de los últimos cuarenta o cincuenta años. No puede ser, seguro que se trata de un espejismo y las gaviotas me han puesto nervioso, lo hacen desde que Alfred Hitchcock dirigiera Los pájaros, por eso tiemblo y tengo miedo y mi perra me mira solícita para que la lleve en brazos, me han dicho que los perros tienen la facultad de reconocer las catástrofes y procuran guarecerse, se encaman y cierran los ojos porque para ellos estas situaciones resultan horrorosas.
Comienza a caer cuatro gotas, subo en brazos a mi perra, acelero el paso hacia la caseta municipal aunque sé que está cerrada, aprieta el aguacero, aunque lo intento la edad caminar me impide correr y el corazón se me acelera, seguimos acercándonos a la caseta, aunque en realidad solo es a los muros puesto que carece de techo, procuraré guarecerme en alguna de sus sucias fachadas según llueva, algo es algo.
De pronto un rayo iluminó todo y tras él un gran estruendo, la perra aullaba y de mis ojos caían las lágrimas.
Una parte de mi cerebro me decía que no tenía ninguna razón objetiva para asustarme, estar mojado lo único que podría provocarme era enfriamiento y para eso tenían medicamentos los médicos. Seguía lloviendo, nuevos rayos y truenos, toda una cortina de agua que a duras penas salvaba apretado contra la fachada norte de la caseta de feria cerrada y de pronto, dejó de llover. Descansé y respiré. Pobre de mí ya que era el preludio de una granizada, al principio menuda, de menos de un centímetro, que fue cubriendo las calles desiertas y los espacios dedicados a las atracciones, resultaba bonito, me recordaba a los papeles metálicos que colocan los niños en sus Belenes para que parezca que está nevado. No me moví de mi improvisado refugio de la fachada donde aunque me mojaba, al menos el viento no podía jugar conmigo como partía las ramas de aquellos esqueléticos árboles que tenía enfrente. Siguió el pedrisco y aumentando de tamaño, me pareció que alguien en los cielos descargaba paladas de hielo cada vez más grandes y con mayor virulencia...
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-¿Qué le ocurre, cómo está? -, preguntó una chavalilla que llevaba un casco amarillo.
-¿Cómo, qué pasa?
-Hemos tenido la peor granizada en años y le he visto en el suelo protegiendo a su perra.
-¡Mi perra, dónde está mi perra!
-La tengo yo, no se preocupe, está bien. Todo ha acabado, lamentablemente han habido víctimas, pertenezco a Protección Civil y al verle he parado para auxiliarlo.
-Debí haberme dado cuenta antes por las gaviotas que parecían asustadas, pero los viejos somos tardos en responder a los avisos. Gracias por ayudarme en cuanto me pueda levantar volveremos a casa.
-No, no debe moverse, ha recibido muchos golpes de granizo en la cabeza, estamos esperando la ambulancia, no hable por favor. Espere.
Las gaviotas permanecían juntas como pavos y ninguna de ellas croaba, cada vez se reunían más en el descampado cuando me recogieron y subieron a la ambulancia.
-¿Qué hacemos con el perro? -, dijo el conductor.
-Déjamela, tengo la dirección de su mujer. Tira palante y rápido, ha tenido suerte que le haya tocado una médico y no una auxiliar como es lo habitual.
El furgón arrancó y perdí en sentido.
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martes, 19 de julio de 2022

LOS INVITADOS


—Esto que se te ha ocurrido es una locura de las tuyas —dijo Inma, mira que invitar a merendar a toda una pléyade de artistas muertos con el calor que hace.
—No veo por qué —contesté. Al fin y al cabo, siguen viviendo en mi cabeza.
—Que es cine y te lo tengo dicho, solo cine.
—¡Anda ya! ¿No recuerdas a Luis Eduardo Aute cuando canta: “Cine, cine, cine, más cine por favor/ que toda la vida es cine/ y los sueños cine son ooooonnnnn…” Además nunca mueren por ser estrellas, su fulgor dura millones de años. No veo tu preocupación cuando de noche miras al cielo y la mayoría de firmamento ya no existe y, sin embargo, disfrutamos de sus complejas formaciones, luego de la misma manera que medimos la distancia en años luz podemos medir los sueños en protagonistas luz también.
—¿Qué le vamos a ofrecer?
—Sandwiches vegetales y de atún, algo de queso, aceitunas y unas gambitas y quedamos estupendamente.
—¡No me lo puedo creer!
Los invitados comenzaron a llegar, el primero fue Jean Paul Belmondo vistiendo un traje de lino beige arrugado y con un pitillo apagado, tras el francés apareció Rock Hudson algo desmejorado que estaba leyendo un mensaje de su amiga Elizabeth Taylor. Los saludé y se sentaron en el porche al fresco, parecían contentos. Mientras tanto untaba las rebanadas de pan de molde con la preparación: lechuga en juliana, tomate a taquitos muy pequeños, dos paquetes triples de atún Tejero en aceite de oliva porque a los invitados se deben tratar bien, un buen chorreón de tomate cátsup y por supuesto la mayonesa y al final, su buen chorreón de brandy Decano, y si no es el mejor es el que tengo: estoy es lo que hay.
—¡Ha llegado Nora Jane, ha llegado Nora Jane Jesús, está ahí!
—¿Lo dudabas?
—¡Marilyn Monroe en casa, voy para allá para hacerme un selfie con ella ahora mismo!
—Ya Inma estaba más contenta y eso sin saber que aparecerían también Briggite Bardot, Ana Magnani, Sofía Loren, Alain Delon, Paul Newman, Robert Redford y Katharine Hepburn, Juan Diego, Chus Lampreave, Alfredo Landa y otros.
Cuando las vea se cae de espaldas, y mientras tanto termino de prepar la merienda, lo que se hace o se hace de verdad o no vale nada ¿a qué tengo razón? Pues claro. Por cierto, os tengo que dejar porque ahora mismo Humprhey Bogart acaba de ver a Grace Kelly y ella ha pedido que la toque otra vez: —Play it again Sam.
No hay nada como las tardes de levante seguro que hubiera dicho George Peppard del Team A.
Hepburn esperó un momentito para decirle a Bogart que se diese prisa para rodar La reina de África y Sidney Poitier, dejado caer contra la preciosa obra, de Julio Malvido, ya acariciaba su estatuilla por Adivina quién viene esta noche.
Menos mal que mis vecinos son personas discretas y encantadoras que permanecen sorprendidos y no pronuncian ni una palabra. Los viernes nos reunimos.
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-EL MUNDO SERÁ COMO NOS LO IMAGINAMOS


La cafetería no tenía más de 4 mesas ocupadas y el camarero, estaba recostado contra la barra mirándole el culo a su compañera dominicana que preparaba un par de cafés.
-Francisco que me estoy dando cuenta, no me mires más el culo.
-No te lo estoy mirando.
-¡Qué cara tienes, si no fuera porque necesito con toda urgencia el sueldo miserable que me paga la dueña te ibas a enterar tú!
-¿Y cómo sabes que te lo estoy mirando?
-Por eliminación, la calle está desierta, los clientes dormitan y en la tele ponen una transmisión del Corpus Christi del Vaticano, qué otra cosa podías mirar.
-Pues sí que eres lista Jennifer María.
La camarera termina los cafés y los coloca sobre la bandeja de Francisco, para que los sirva a las dos jubiladas que se han acurrucado en la mesa del rincón, junto al ventanal, para aprovechar algo de luz crepuscular (pongo crepuscular porque siempre he querido ponerlo y nunca encuentro la situación ¿vale?)
-Tengo una pregunta.
-¿Otra, más que camarero pareces el buscador de Google?
-¿Puedo?
-¡Qué remedio!
-¿En Santo Domingo todas...?
-¡Francisco, cállate cojones!
-Vale, vale, cómo te pones por nada.
Se acerca Jennifer María, que es una mulata con el pelo negro recogido en una cola.
-La cola de tu pelo podría decirse que es apabullante, pero prefiero definirla como efervescente.
-¿Efervescente como el Alka selzer? Porque eres simpático, de lo contrario saltaría el mostrador y me liaba a sillazos contigo.
-¿Conmigo, por qué?
-Pues porque tus miradas son libidinosas.
-¿Libidinosas? Se nota que has estudiado Dirección y Administración de Empresas, en mi barrio nadie dice eso de libidinoso, sólo se lo he oído a los clientes que aparecen por aquí sobre las 11 en una escapada de la Bolsa.
-Eres más simple que el mecanismo de una bisagra Francisco. Si tuvieses que emigrar no te colocaba nadie.
-En eso tienes toda la razón chica, eso mismo me dice mi mujer, aunque ella lo expresa de otra manera más popular, me mira, se ríe y a continuación me indica el fregadero y la lavadora. Después comenta: si no fuera por mi, estarías tirado en la calle, qué suerte tienes.
-Ahora comprendo -dijo Jennifer María, que me mires el culo Francisco. Algún día el mundo será como nos lo imaginamos

NO AMANECE NINGÚN DÍA QUE SE PAREZCA A OTRO



Hay quienes creen que todo los días son iguales, permitidme deciros que no es así, cada uno de ellos tiene su pequeña historia o grande. Recordemos que este domingo ha amanecido “caluroso” por el levante en calma, recuerdo que siendo niño en la playa de La Puntilla, mientras mi familia se afanaba por el montaje de las casetas heredadas con todos mis tíos presentes, mis hermanos mayores, papá y Juanito de La Casera se dedicaban a descargar el camión de Juan María y hacían el replanteo. Soplaba el levante y arreciaba conforme subía la marea, nadie protestaba, se seguía descargando y las piezas del gran puzzle gigante que levantaría un kiosko completo, diez casetas antiguas procedentes de Rota, dos nuevas hechas con tableros contrachapados de los embalajes norteamericanos, una más procedente de Jerez y la última para la familia de un amigo que cumplía condena por pertenecer al Partido Comunista y ser miembro de las Comisiones Obreras.

El levante seguía soplando, los bajos del Castillo de la Pólvora quedaron al descubierto, los ostiones del espigón viejo permitían ser mariscados, yo disfrutaba con mi morguera con el agua a los pies buscando las progresiones que estos mariscos dejan cuando el agua los cubre, de vez en cuando, miraba hacia a la arena seca y observaba el ir y venir de mi familia encantado, la arena golpeaba mis pequeñas piernas y de vez en cuando volaba algún papel. Ese día tuve suerte y llegó a mi una hoja entera del DDT con los Zipi y Zape, me senté a leerla, no me importaba el viento, ni la arena que se clavaba en mis piernas y a veces entraba en mi boca y orejas porque estaba en la playa que amaba.

Que no os engañen, el viento de levante no es ninguna maldición, con su fuerza de evaporación.y calor ha llenado desde hace milenios las salinas, ha dirigido las naves desde Tiro y Sidón, ha empujado las velas que traían a Julio César y sobre todo, ha servido para que Hércules en su décimo trabajo, separase los continentes de África y Europa para poder robarle los bueyes y el carro de oro macizo del rey Gerión de Tharsis. El rey de Tarthesos era un ser colosal del tamaño de una montaña que se estaba aproximando.ante la osadía de un semidiós griego, de un extranjero ambicioso. De su tronco salían seis brazos del tamaño de seis árboles que culminaban en unos puños cerrados y duros como si de rocas se tratasen, pero Hércules lo venció con una flecha envenenada.

Y nada de esto hubiese podido ser sin el viento de levante.  
Que no os engañen.

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miércoles, 26 de enero de 2022

SALUD MENTAL PARA POBRES


La consulta daba a Levante y si uno se colocaba algo esquinado en la izquierda del gran ventanal, convenientemente protegido por un enrejado, se advertía a la izquierda un campo de girasoles, al fondo una pinaleta que cada vez sufría mayor presión de las edificaciones irregulares y, además, si se miraba al sur, la belleza serena de los fangos de la marea baja en Puerto Real con el telón de fondo, su oleaje casi imperceptible, los verdes de los limos y el jugueteo de la espuma de la olas, para ya bastante más lejos el silueteo de Arsenal de La Carraca. El doctor Tugrañes miraba a sus pacientes con un cierto desdén, como si se tratasen de ratoncitos que se sacaban de sus jaulas y se les permitía corretear por encima de la mesa de disección sin poderse escapar. Cuando el celador abrió la puerta y franqueó el paso al 321 que venía aguantándose el pantalón del pijama porque aquella mañana le habían dejado una talla XXL, se quedó plantado en mitad de aquella consulta temiéndose cualquier maldad, algo que había aprendido en las tres semanas que llevaba ingresado en la Unidad de Agudos de Salud Mental del Hospital Universitario gaditano. -Siéntate -, dijo el celador y pórtate bien porque andaré por aquí y no te perdono ni una. El médico se volvió, lo miró sin decir nada, se acercó a su sillón, encendió un Ducados rubio, le dio una fuerte bocanada para después dirigirse al paciente. -¿Decía usted en la última sesión que Voz no era el nombre del partido? -No es que lo diga sino que lo afirmo. -¿Puede probarlo? -¡Por supuesto! -¿Cómo? Y el médico puso mucho interés por escuchar lo que le respondía. -Mire, el partido se creó en una montería de rebecos y los participantes se habían cabreado con Rajoy del que decían pertenecía a la derechita cobarde. Se lo digo porque estaba presente como fotógrafo en la misma. -Ese calificativo se lo hemos oido al expresidente Ánsar. -Es suyo. -Bueno ¿y cómo es eso que el partido no se llamaba Voz? -Mire usted para el partido se habían barajado los nombres: Voz de quienes ordenan, luego cambió a Voz de la autoridad, otros decían Voz de la Verdad y algunos preferían Voz del Orden y Dios, pero en el que coincidían casi todos era Voz de los Caciques, ese les encantaba. -¡Qué barbaridad! -Eso mismo dijo el equipo de comunicación, el cual también acudió a la montería, que sintiéndolo mucho no podían promocionar una organización con tal nombre puesto que el marketing no funcionaría, sería tirar el dinero, explicando que los partidos cuyo nombre es muy largo son tradicionalmente de izquierda, rojos, bolivarianos y revolucionarios como Partido Comunista de España; Partido Revolucionario y del Trabajo; Partido Troskista; Partido de Izquierda Revolucionaria entre otros. Los presentes enfadados, porque ellos querían surgir como Voz de lo Caciques ya que se sentían identificado con la denominación, tuvieron que aceptar a regañadientes la sugerencia de llamarlo Voz, pero en latín. -¡Muy interesante lo que dice aunque algo estrafalario! -Así se escribe la historia aunque ahora lo negarán. -De acuerdo, por hoy el tiempo de consulta ha terminado, dentro de un rato, el enfermero le entregará unos comprimidos de clonazepam, se tomará 3 con la merienda y otros tres más con la cena, mañana no tendremos sesión ni el domingo tampoco, por lo que nos veremos en este mismo despacho el lunes ¿vale? -¿Cuándo me dará el alta? -En cuanto la pauta de medicación consiga estabilizarlo podrá salir un par de fines de semana al mes. -Vale -, el paciente se levanta, despide, cierra la puerta lentamente y muy cabreado, cuando se ha alejado convenientemente de la consulta le pega un puñetazo a la pared. - ¡Esto me pasa por decir la verdad, la próxima vez le hablaré de los muchos milagros que realiza la Virgen del Rocío que es lo que quiere escuchar! ¡Coño con los del Opus Dei, otro fin de semana en el manicomio! oooo00ooooo

domingo, 2 de enero de 2022

DESCONFIAD


Desconfiad de ellos porque pueden ser agentes bolivarianos de Maduro para poner en peligro la monarquía y los valores eternos del viva la Legión. Hacedme caso, vienen vestidos de rojo, son gorditos y escalan los balcones temerariamente, mucho me temo sean sannicolases travestidos de la peor ralea.

TODO NO PUEDE SER EN LA VIDA


Había nacido respondona. Aquella niña sólo quería comer de la mama derecha de su madre y a su padre esta situación no le parecía la adecuada, pero mami se lo consentía. Cuando se despertaba de noche y berreaba, porque lo hacía a dos pulmones, en la casa no se sabía qué hacer para callarla hasta que la portera, que era de Covandonga, les dijo el único remedio. Sus padres sorprendidos preguntaron.
-¿Y usted cómo lo sabe?
-Porque soy de Covandonga.
-¿Y eso qué tiene que ver?
-Mucho, les traigo un casete para que le pongan el himno de la Legión.
-Perso señora ¿cómo le voy a poner a mi niña de dos meses el himno ése que habla de muerte?
-Ustedes sabrán.
La madre, harta de los llantos de la niña y aprovechando que el padre que era conductor de los camiones que recogen los contenedores de basura nunca estaba en casa, se la puso y se calmó inmediatamente.
En la escuela no se sentaba hasta que con el brazo derecho en alto no se cantaba El toro enamorado de la luna y Viva España de Manolo Escobar. Cuando se le preguntaba qué quería ser de mayor contestaba que duquesa. Lo que provocaba las risas en la casa que era muy humilde.
Y así fue creciendo en su barrio obrero donde impostaba la voz y era la que mandaba porque a mandar no la paraba nadie.
Tuvo suerte debido a que de chamba asistió a una charla sobre el honor y las tradiciones, de la cual salió nombrada presidenta de los supremacistas de su barrio que por cierto eran sólo dos, la dueña del kiosko de prensa y ella.
En las clases de ciencia sostenía que la tierra era plana, a más b nunca puede ser ser c debido a que las letras son letras y los números números son y aunque la suspendieron varias veces, el director del centro que a escondidas también era terraplanista, corrigió las actas y aprobó el bachillerato.
Actualmente es la portavoz en el barrio de Aluche de los terrasupremacistas con honor, ayudó también a izar la bandera más grande de Madrid. Una tal Monesterio supo de ella y la fichó como asesora, le fue bien, puesto que todo indica que la nombrarán senadora próximamente.
-¿Quién nos iba a decir Maripili que nuestra niña, con los disgustos y mala estudiante llegaría a ser senadora? -Dijo papi.
-Sí, pero la puñetera niña no se pone la vacuna del Covid y tú trabajando en la basura. A mal traer me tiene.
-Bueno, no te preocupes, todo no se no se puede tener en la vida.
oooo0oooo


TÚ VALES MUCHO

-Mami de mayor quiero ser consejero de Iberdrola. 
-Siempre pensé que tú vales mucho.

LA IDEA



Tomó el teléfono corporativo y marcó 001, el de la gran jefa del Registro de Patentes de Cádiz, situada en la calle Antonio López número 17 esquina con Doctor Zurita. Lo había hecho porque intuía que aquel tipo les iba a dar problemas, nunca anteriormente a pesar de ser funcionario casi 20 años, había visto una contumacia como la del que esperaba, el mismo que estaba mirando a través de las letras troqueladas del cristal esmerilado que los separaba, allí estaba, sentado en su asiento central del set de 3 y en el que Manolo Salguero, el del mantenimiento, había colocado dos pegatinas de no usar para evitar los contagios del Covid-19. Allí estaba con su caja de cartón de 12 botellas de Fino Pavón Puerto Fino llena de papeles, fotos, dibujos, mapas, cintas de vídeo Beta y VHS y algunas películas de Súper 8 mm. No sabía qué hacer con él, por eso había decidido llamar a la jefa y que ella hiciera lo que tuviera que hacerse.
La llamada no la cogió nadie aunque eso no le preocupó y volvió a insistir hasta diecisiete veces. Sobre hora y media despúes, el secretario de la Subdelegada del Registro le llamó enfadado.
-Pérez ¿cómo te atreves llamar a 001 cuando en este servicio se sabe que eso sólo lo puedo hacer yo para pasarle alguna comunicación de Sevilla o Madrid?
-Es urgente Manolo, por eso lo he hecho.
-En Patentes nada es urgente, aquí nos dedicamos a documentar marcas e ideas, asuntos que se desarrollará en el futuro, si no estuviésemos trabajando no pasaría nada. Yo mismo estoy ahora en el apartamento que tienen mis padres en una playa de Zahora.
-Manolo tienes suerte, pero yo estoy aquí en el Registro más solo que la una y tengo a uno fuera que quiere patentar una idea.
-¡Una idea!
-Lo que oyes.
-Qué barbaridad -, dijo Manolo.
-Y dice que no se va.
-¿Le has hablado del Covid-19, del cierre de las instituciones para que no se propague la pandemia?
-Mira Manolo ya no sé qué decirle a este tío, ahí lo tengo que lo mismo se levanta que se sienta, pasea junto al barandal del patio, se asoma, mira hacía arriba, saca una calculadora, anota cosas y no se va. Ha llegado a las 8 en punto y pasa de la una, ha amenazado con encerrarse aquí si no lo atendemos y registramos su idea.
-Es grave, ese asunto no le conviene a la jefa porque ahora en el partido la tienen en el punto de mira por sus pasados escarceos con el presidente de la Junta. Tienes razón, es urgente, así que te la voy a pasar. Manolo transfiere la llamada a Mariluz Gómez de Lasaleta y Cairón del Viento de Levante. Suena varias veces. Mariluz acaba de salir de la peluquería y advierte que su teléfono corporativo suena. Se preocupa, se pone en guardia porque no la habían llamado desde hacía al menos cinco meses, busca en el bolso Gucci y entre otras cosas descubre su billetera, monedero, las llaves del coche, lápiz de labios, sombra de ojos, inyectable de ácido hialurónico, una agenda donde nunca anotó nada, una pluma Waterman con plumín de oro que tampoco ha estrenado, compresas, mascarillas de todos los colores para que combinen con su atuendo, tres condones, un paquete de kleenex, un cepillo para el pelo, tres caramelos de menta, dos fundas de gafas, encendedor Loewe y cigarrillos More, revuelto entre todo ello estaba el teléfono corporativo que no paraba de importunarla. Mira el número y reconoce que se trata de su secretario.
-Se va a enterar este, llamarme a mi, a mi con lo ocupada que estoy. Esto me pasa por buena, por aceptar que teletrabajara y así me paga llamándome, buscándome, importunándome. Lo coge.
-Manolo, mira que te lo tengo dicho, no me llames hasta que se produzca otro terremoto como el de Lisboa seguido de maremoto y que las olas lleguen a Villaluenga del Rosario.
-Lo siento mucho señora Gómez de Lasaleta pero estamos inmersos en una gran crisis.
-¡Tonterías! Qué mierda está pasando para que la jefa tenga que intervenir personalmente para resolver los asuntos ¿qué clase de funcionarios tengo?
-Ha aparecido un hombre en Cádiz y quiere registrar una idea.
-¿Cómo? ¿Estás borracho? Te lo tengo dicho, no bebas y mucho menos en el trabajo. ¿Quieren registrar una idea en Cádiz?
-Mucho me temo que sí, el funcionario está desesperado, lleva en el edificio para cinco horas.
-Que llame a la Policía Nacional y lo desalojen inmediatamente, sin contemplaciones. Lo que me faltaba que vengan gente a registrar ideas en mi Registro, Cádiz lo que tiene que hacer es escribir coplillas de Carnaval o escribir recetas de nuevas tapas. No acepto ideas en Cádiz, si cundiese el ejemplo incluso nos veríamos obligados a trabajar y desde que mi cuerpo hace sombra no he currelado en mi vida ni nunca lo permitiré.
-LLama a la policía.
-Trae el reglamento, las normas subsidiarias, las comunicaciones internas, todas las circulares informativas, no se va y dice que no lo hará hasta que registremos su idea.
-Hijoputa que me va a tirar a la ruina ese mierda, ¿se han enterado en Sevilla?
-No señora Gómez, pero si no quiere que esto no trascienda vamos a tener que hacer una excepción.
-No me lo puedo creer, que me pase esto, pregunta cómo se llama ese gilipollas. Mientras tanto ella enciende un cigarrillo extralargo que fuma de forma apresurada.
Al otro lado del teléfono se pone Prudencio el funcionario que está Cádiz.
-Lamento haberla importunado, pero nos ha sorprendido, fíjese si nos hemos negado a registrar ideas que la clave de mi ordenador la tenía apuntada en mi teléfono antiguo que hace ocho meses se estropeó al tirarlo mi hijo a la bañera, aquí le juro que no se ha registrado ninguna idea en casi veinte años que llevo.
-¿Y qué idea es, si puede saberse? -, contesta la jefa.
-El taxidron.
-¿Que quiere registrar la idea del taxidron? Coge un extintor y mátalo con él. No lo dejes salir, es muy peligroso.
-Dice que es una modificación sustancial y provechosa de lo que en muy poco tiempo serán las ciudades y que la idea le vino de la peli Regreso al futuro con el coche Delorian volador.
-Lo que no me pase, lo que no me pase, en mala hora acepté que el partido me mandase a Cádiz. La culpa de Juanma, es su culpa, me odia y quiere mantenerme alejada. ¡Qué cruz!
Mientras tanto el tipo, un tal Serrano, había escrito en una hoja de bloc de cuadrículas con un rotulador bien gordo Edding 800 color negro TAXIDRON y se lo mostraba al funcionario a través del cristal esmerilado mientra sus carcajadas atronaban el edificio, y entre dientes susurraba os haré currar so mamones, pagaréis con sudor la mierda de vida que me he tirado en un escritorio y el culo carpeta que se me ha quedado.
-Jajajajaj jajajaja no podréis conmigo, os haré trabajar, no hay peor guerrilla que la se genera desde dentro de la administración.
ooooo0oooooo

miércoles, 24 de noviembre de 2021

LA RISA


La que lo cura todo,
la que vence los obstáculos,
la que te hace dormir en paz,
la que canta,
la que habla,
la que duerme a la niña que llora,
la que desbroza los caminos de las junglas,
la que se tumba al sol,
la que vuelve por quienes fueron abatidos,
la que respira,
la que sueña caballitos de mar,
la que vuela en globo,
la que tiende la mano,
la que se lanza al fondo de los océanos,
la que entiende todos los idiomas,
la que ayuda a los viejos;
la que la aromatiza los guisados;
la que calla...
Revolucionaria,
pacífica,
imparable,
imbatible,
insuperable: la risa.

Y cuando lleguen redoblando tambores, 
alzando el brazo cantándole a la muerte, 
o a José Antonio que viene a ser lo mismo,
cuando sea inevitable su presencia, 
pierdan las letras los libros del estante,
huyan las notas de las partituras, 
se nublen las mañanas de levante, 
nos quedemos sin luz y sin saliva,
las manos tiemblen y no hablen ya los ojos,
la calle se sorprenda de mirarnos,
las sartenes se escondan en los sótanos
y los niños quemen juguetes en la hoguera.

Cuando se acerquen con camisas negras,
con libros negros y viejos bajo el brazo,
y den patadas para abrir las puertas,
cuando eso ocurra, cuando eso nos pase,
preferiré estar muerto que la arena me cubra 
y siete meteoros desmenucen los sueños, 
las olas salgan de las orillas y exijan pasaporte 
porque el aire es de todos.